Amor con desamor,
candoroso,
fue el mío,
llegando como un pasajero,
con augurios del mensajero,
a la estación del olvido.
Mensajero del destino
trazado en años discurridos,
siempre así,
llevándose a la mujer anhelada
cuando mi corazón lo aprisionaba
con pasión encendida.
Amor con desamor candoroso,
y me diste tus labios,
y yo te anhelé más y más,
¿para qué? Si hoy ya no estás
y yo me estoy muriendo,
cavando mi sepultura: sin tú adiós.
Solitario me quedo
viendo la lejanía del pasado,
con un adiós que llegó a ocultas
cual fantasma en noche silenciosa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario