- Maestro... ¿qué debo hacer de bueno para alcanzar a vida eterna? (Mt. 19,16)
Un sabio dio la siguiente respuesta:
Imagina que te encuentras en una sala de conciertos escuchando los compases de la más melodiosa de las músicas y que, de pronto, recuerdas que se te ha olvidado dejar cerrado tu automóvil. Comienzas a preocuparte, y ni puedes salir de la sala, ni disfrutar de la música. He ahí una perfecta imagen de la forma que tienen de vivir la vida la mayoría de los seres humanos.
Porque la vida, para quienes tienen oídos para oír, es una sinfonía; pero es rarísimo el ser humano que escucha la música . ¿Por qué? Porque la gente está demasiado ocupada en escuchar los ruidos que sus circunstancias y su "programación" han introducido en su cerebro. Por eso... y por sus apegos.

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