Tengo una amiga que se llama Lorena y es megaréxica. Es muy probable que nunca hayas oído esta palabra: megarexia. Sin embargo, es un trastorno alimenticio frecuente y bastante menos conocido que la anorexia nerviosa o la bulimia. Como ellas, las consecuencias son funestas para la salud.
La megarexia es exactamente el lado
opuesto de la anorexia
Las personas que la sufren, como mi amiga Lorena, se ven a sí mismas sanas y delgadas, cuando en realidad están obesas.
Según datos publicados por el periódico Publimetro, en el
Distrito Federal, ocho de cada diez menores con problemas de sobrepeso y obesidad se perciben más delgados de lo que son. Esto significa que más de 700 mil niños con estos padecimientos ignoran su estado de salud.
Niños gorditos, niños sanos
Por desgracia, en nuestro país sigue prevaleciendo la idea de que los niños gorditos, son niños sanos. De acuerdo con Martha Alicia Chávez, psicóloga y autora del libro Hijos gordos, es verdad que muchos padres, por ignorancia o creencia personal consideran que el niño o la niña deben estar robustos para que estén sanos. Incluso, los presionan para que coman más o creen que es parte de la etapa de crecimiento.
En el mismo reportaje, la Dra. Laura Mejía Pérez, coordinadora del programa de Manejo Integral de Sobrepeso y Obesidad en los niños del Hospital Pediátrico de Iztapalapa, afirmaba que, en ocasiones, son los mismos niños que ingieren alimentos extra de manera compulsiva como una forma de compensación psicológica y emocional.
Esta condición, agrega la especialista, escapa a la atención de los padres porque el hecho de estar gordito es una situación normalizada y aceptada. “Las mamás cuando van a consulta, no le dan importancia (al sobrepeso). La obesidad la perciben como una variante física”, afirma Mejía Pérez.
Cómo detectar una megarexia
De acuerdo con los expertos en nutrición, las personas que padecen megarexia tienen distorsionada su imagen corporal y llegan a confundir la corpulencia o la obesidad, con la fuerza y la vitalidad. Por lo mismo, no siguen ningún tipo de dieta.
Tampoco hacen ejercicio y suelen llevar hábitos de vida poco saludables (panadería industrial, papas fritas, golosinas, dulces, comida pre-cocinada) cada día de la semana.
Con el tiempo, padecen de una grave y preocupante carencia de vitaminas o minerales. El déficit de nutrientes provoca una alteración en la bioquímica del cerebro (como en la anorexia), por lo que los megaréxicos no son conscientes de que padecen una enfermedad.
Lamentablemente, la sociedad mexicana vive un problema serio: el ascenso de la obesidad. Es muy importante acudir a un especialista en nutrición que diagnostique a tiempo este trastorno de la alimentación. No valen dietas, ni productos milagrosos. Solo un médico sabe cómo ayudar.
Aclaración:El contenido mostrado es responsabilidad del autor y refleja su punto de vista.
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