Tus palabras como dagas mas allá
de cortarme el cuerpo me dañaron el alma.
En esa noche el perder se encarnó
en cada centímetro de mí y más allá de un decir
de mi posible inocencia,
cualquier palabra que emitiera en mi
defensa nombraba un silencio infinito, el tuyo.
El nudo de tus ojos en mi cabeza me tuerce todo a ratos,
como cuando el dolor vuelve y me toca.
Tu recuerdo da vueltas en todas las esquinas,
las paredes, y las ventanas...
En mi cabeza das vueltas como palabras,
mueres a cada rato como aquella noche.
Yo presionaba tu cuello y de pronto,
un suspiro...
La muerte.

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